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Túpac Amaru: eterno símbolo de rebeldía para los pueblos de Latinoamérica

Túpac Amaru: eterno símbolo de rebeldía para los pueblos de Latinoamérica

(Publicado por Hernán Bosch entiempo21.cu, 18 de mayo de 2016)

José Gabriel Condorcanqui (conocido posteriormente como Túpac Amaru o Túpac Amaru II) nació el 19 de marzo de 1738 en la aldea de Surimana, Canas, en el entonces Virreinato del Perú, y fue cruelmente ejecutado por los colonialistas españoles un día como este, 18 de mayo, de 1781, hace hoy 235 años.

   Sin embargo, pese al largo tiempo transcurrido, la vida y obra de aquel insobornable líder indígena aún constituye para los pueblos de la América Nuestra, como la llamóJosé Martí, un singular paradigma de valentía y dignidad ante las injusticias de los explotadores, por haber protagonizado la mayor rebelión anticolonial que se originó en Hispanoamérica durante el siglo XVIII.

   José Gabriel descendía de la dinastía real de los incas, pues era hijo del cacique Miguel Condorcanqui y tataranieto de Juan Pilco-Huaco, hija de Túpac Amaru I, el último soberano inca, quien había sido ejecutado por los españoles en 1572.

   Debido a su noble origen, fue educado por los jesuitas en el Colegio San Francisco de Borja o Colegio de Caciques del Cuzco, por lo que no sólo dominaba el quechua, sino también el castellano y el latín, y entre otras obras importantes había leído las Sagradas Escrituras, los Comentarios Reales del Inca Garcilaso de la Vega y hasta realizó en forma clandestina lecturas de textos de Voltaire y Rousseau, censurados en aquella época.

   Según datos consignados en el sitio web biografiasyvidas.com, José Gabriel era un hombre educado, carismático y de fuerte constitución física, que llegó a ser cacique de Tungasuca, Surimana y Pampamarca, por lo que las autoridades reales le concedieron el título de marqués de Oropesa.

   La propia fuente indica que su prestigio entre los indios y mestizos le permitió encabezar una rebelión contra las autoridades españolas del Perú en 1780. Dicha rebelión (precedida por otras similares) estalló debido al descontento de la población contra los abusos de los corregidores y los altos tributos, el reparto de mercaderías y las prestaciones obligatorias de trabajo que imponían los españoles (mitas y obrajes).

   Este sistema de explotación y vejaciones establecido desde España por la monarquía borbónica se incrementaba y se tornaba cada vez más insoportable para las grandes masas de desposeídos.

   José Gabriel Condorcanqui adoptó el nombre de su ancestro Túpac Amaru (razón por la que sería conocido como Túpac Amaru II), un acto simbólico de rebeldía contra los colonizadores. Se proclamó restaurador y legítimo heredero de la dinastía inca y envió emisarios para extender la rebelión por todo el Perú, precisando que el levantamiento se dirigía contra las autoridades españolas locales, pero mantenía en sus inicios la ficción de lealtad al rey Carlos III.

   Sin embargo, no solamente los insistentes abusos de los corregidores, sino también la dureza de algunas de las recientes medidas impulsadas por la monarquía española (y las cargas económicas que implicaron para la población indígena) fueron el motor de la sublevación de Túpac Amaru II.

   El levantamiento comenzó en los primeros días de noviembre de 1780 con la ejecución del despótico corregidor Antonio Arriaga, que había sido apresado en Tinta. Túpac Amaru ordenó su ajusticiamiento en la plaza de Tungasuca, a lo que se sumó la destrucción de diversos obrajes. Como respuesta inmediata, las autoridades de Cuzco enviaron una expedición punitiva formada por mil doscientos hombres, que cayó derrotada en Sangarará el 18 de noviembre.

   Los llamamientos enviados a través de sus emisarios extendieron la revuelta por todo el Bajo y el Alto Perú y parte del virreinato del Río de la Plata, es decir, territorios de la actual Bolivia, Perú y el norte de Argentina, por lo que la historiografía considera que la de Túpac Amaru fue la más importante insurrección del siglo XVIII contra el dominio español y tuvo profundas repercusiones en toda la América bajo el dominio ibérico.

   La reacción de España fue militar y no diplomática. En enero de 1781, las fuerzas de Túpac Amaru II fueron rechazadas por los españoles en las inmediaciones de la antigua capital: el asedio de Cuzco había fracasado. A partir de entonces el movimiento se estancó y pasó a la defensiva. El virrey Agustín de Jáuregui mandó desde Lima un poderoso ejército de 17 mil hombres, al tiempo que desalentaba la rebeldía haciendo concesiones a los indios (como crear en la Audiencia una sala especial para atender sus quejas o limitar los poderes de los corregidores).

   En la noche del 5 al 6 de abril de 1781, el ejército virreinal asestó el golpe definitivo a los sublevados en la batalla de Checacupe. Túpac Amaru II se retiró a Combapata, pero fue traicionado y entregado a los realistas junto con su familia.

   El líder indígena fue sometido a atroces torturas que ordenó el implacable visitador José Antonio de Areche, cuya misión consistía en averiguar los nombres de los cómplices del vencido caudillo. Sin embargo, lo único que obtuvo del valiente e inclaudicable Túpac Amaru fue esta digna respuesta: «Nosotros somos los únicos conspiradores: Vuestra Merced por haber agobiado al país con exacciones insoportables, y yo por haber querido librar al pueblo de semejante tiranía».

   Es bien conocido el final de la gloriosa historia de Túpac Amaru. Un día como hoy, 18 de mayo de 1781, se produjo el horroroso e infructuoso intento de descuartizar su fornido cuerpo al amarrar sus extremidades a cuatro caballos, y su posterior decapitación junto a su esposa, hijos y más cercanos colaboradores.

   Su ejemplo, sin embargo, sirvió de significativo antecedente e inspiración para las luchas libertarias que apenas unas décadas después lideraron Simón Bolívar y otros próceres para conquistar la independencia de América de los colonialistas españoles.

    Y aún hoy, a 235 años de su brutal ejecución, Túpac Amaru constituye un eterno símbolo de dignidad y rebeldía para los pueblos de Latinoamérica.

Finlay: principal precursor en la batalla contra el mosquito Aedes aegypti

Finlay: principal precursor en la batalla contra el mosquito Aedes aegypti

(Publicado por Hernán Bosch en tiempo21.cu, agosto 14 de 2016)

El 14 de agosto de 1881, hace hoy 135 años, el epidemiólogo cubano Carlos Juan Finlaylegó a las ciencias médicas un aporte trascendental, al presentar ante la Real Academia habanera su trabajo «El mosquito hipotéticamente considerado como agente de transmisión de la fiebre amarilla», en el cual, mediante una serie de precisas deducciones a partir de los hábitos de las diferentes especies de mosquitos existentes en La Habana, indicó correctamente que el agente trasmisor de la fiebre amarilla era la hembra de la especie de mosquito Aedes aegypti.

Esta investigación fue publicada, en el mismo año 1881, en los Anales de la referida Academia.

Ya seis meses antes de esa fecha, el 18 de febrero de 1881, en una conferencia sanitaria internacional celebrada en la capital de los Estados Unidos, (a la cual asistió como miembro de la delegación española, en representación de Cuba y Puerto Rico), Finlay había explicado que, al no ajustarse el modo de propagación de la fiebre amarilla a los esquemas del contagionismo y del anticontagionismo, era preciso postular «un agente cuya existencia sea completamente independiente de la enfermedad y del enfermo, capaz de trasmitir el germen de la enfermedad, del individuo enfermo al sano», con lo cual dejó expuesta la esencia de su teoría sobre la forma de transmisión de la fiebre amarilla.

Sin embargo, el científico cubano debió afrontar varios obstáculos para probar sus teorías e incluso sufrió el intento de usurpación de su principal aporte a las ciencias médicas.

Es cierto que, anteriormente, médicos de diferentes países habían sospechado del mosquito como ente propagador de la enfermedad, pero ninguno había supuesto, hasta entonces, que transmitiera enfermedad alguna de persona a persona, y nadie había propuesto una identificación taxonómica de la especie considerada transmisora.

Sólo la identificación precisa del posible agente abrió la posibilidad de comprobar experimentalmente la teoría de Finlay.

Dos décadas después de las conclusiones a las que llegó el eminente epidemiólogo cubano, en el año 1901, Walter Reed, un médico del ejército de Estados Unidos que ocupaba a Cuba en esa época, dirigió una serie de meticulosos experimentos que reafirmaban la función del mosquito Aedes aegypti como agente transmisor de la fiebre amarilla, entre otras valiosas investigaciones que hay que reconocerle.

Reed, sin embargo, trabajó dentro del paradigma formulado por Finlay y con la especie de mosquito identificada por éste y, en realidad, se limitó a corroborar de manera rigurosa la teoría del científico cubano.

No obstante esa inobjetable verdad, de algunas cartas escritas por Reed se deduce que llegó incluso a convencerse de que era no ya el verificador, sino el autor de la teoría claramente formulada por Finlay veinte años antes, y se refería a ella como «mi teoría».

En los Estados Unidos se elevó a Reed, injustificadamente, al rango de «descubridor de la causa de la fiebre amarilla», sobre todo después de su fallecimiento en 1902.

Pese a los reseñados obstáculos, debido a sus valiosas investigaciones y aportes científicos, Carlos Juan Finlay fue propuesto en varias ocasiones para el Premio Nobel y recibió innumerables distinciones y reconocimientos, entre ellos el establecimiento del 3 de diciembre, fecha de su natalicio, como Día de la Medicina Latinoamericana.

El invaluable aporte del investigador cubano ha cobrado, incluso, mayor fuerza en los tiempos actuales, cuando en varios países del mundo se batalla incansablemente para eliminar el Aedes aegypti, pues está más que probado que es también el transmisor de otras enfermedades como el dengue, el zika y la chikungunya, que hoy azotan a varios países, fundamentalmente en el continente americano.

Dihígo: el pelotero más completo de la historia

Dihígo: el pelotero más completo de la historia

(Publicado por Hernán Bosch en tiempo21.cu, 20 de mayo de 2016)

Cuando un pelotero juega bien a la defensa en dos, tres o cuatro posiciones, fundamentalmente en el cuadro, se dice que es un buen «utility», un jugador «versátil», con lo que se subraya que es un hombre valioso para cualquier equipo.

Imagínese usted, amigo lector, cómo habrá que calificar a un jugador del cual todos los que tuvieron el privilegio de verlo actuar destacan que era excelente en cualquiera de las nueve posiciones defensivas del béisbol, es decir, comenzando por la receptoría, las cuatro restantes del cuadro, los tres jardines y el montículo del lanzador.

Añada usted a esa excepcional y portentosa virtud, la de ser un formidable bateador, tanto por sus altos promedios (average) como por la cantidad de extrabases conectados y carreras impulsadas.

Todos estos prodigiosos atributos le posibilitaron a Dihígo brillar de forma rutilante durante las décadas de los años 20, 30 y 40 del pasado siglo no sólo en la pelota profesional cubana, sino también en la de México, Puerto Rico, Venezuela, Dominicana y en las Ligas Negras de Estados Unidos.

Entre los hechos más sobresalientes de su exitosa carrera figura el haber sido el único pelotero elevado al Salón de la Fama en tres países: Cuba (1951), México (1964) y Estados Unidos (1977, post mortem).

Debido al color de su piel, el fenomenal negro Martín nunca pudo participar en el béisbol de las Grandes Ligas, pero en las llamadas  Ligas Negras de Estados Unidos logró como lanzador más de 260 victorias y bateó a sus anchas, mientras en Cuba sumó 106 triunfos con sólo 59 fracasos y en México su récord fue de 119-57, y también se impuso como bateador.

Pero ahí no acaban las proezas del «todo terreno» Martín Dihígo, que ha pasado a la posteridad con los bien ganados epítetos de «El Inmortal» y «El Maestro», este último surgido durante sus exitosas campañas en la nación azteca.

En dos ocasiones logró terminar una campaña nada menos que como ¡ líder de los bateadores y también de los lanzadores !

 

 

 

Durante 1938, en México, estableció un récord sin precedentes con Las Águilas de Veracruz, al conquistar el campeonato de los bateadores con average de 387, y barrer en el departamento de pitcheo, en el cual obtuvo los títulos de ganados y perdidos con 18-2, porcentaje de carreras limpias permitidas (0.90) y total de ponches (184).

En Cuba (temporada 1935-36) logró similar hazaña al guiar como manager del equipo a los Leopardos del Santa Clara a la conquista del campeonato y, como si eso fuera poco, obtuvo nueve liderazgos individuales, incluyendo la corona de los bateadores (359 de average) y de los lanzadores (11 triunfos-2 derrotas).

El 16 de septiembre de 1937 protagonizó otro hecho espectacular en la Liga Mexicana, cuando lanzó el primer juego de cero hit-cero carrera logrado en ese país, al blanquear 4-0 al equipo Nogales.

Todo este impresionante número de proezas deportivas fue reconocido por muchos prestigiosos directivos y peloteros en los países en que se desempeñó El Inmortal. A manera de ejemplo, vamos a citar sólo dos de esas valoraciones:

El prestigioso pelotero negro Cool «Papa» Bell, quien jugó junto a Martín en las Ligas Negras estadounidenses, expresó en una ocasión: «Dihígo fue el jugador más completo que vi. Una superestrella en la posición que jugara. Algo así como un Oscar Charleston en el center field, un Judy Johnson en tercera, Buck Leonard en primera o un Henry Sam Lloyd en el campo corto. Fue el mejor entre todos nosotros y cuando lanzaba generalmente ocupaba entre el tercer y quinto turno en el orden al bate».

Por su parte Al Campanis, quien fuera vicepresidente de los Dodgers de Los Ángeles, lo comparó en calidad y grandeza con estrellas superfamosas como Ted Williams, Joe Dimaggio y Babe Ruth, y opinó de forma concluyente sobre Dihígo en estos términos: «Era el pelotero más completo que he conocido».

Este 20 de mayo de 2016, al cumplirse el aniversario 45 del fallecimiento en Cienfuegos de Martín Dihígo, El Inmortal, sirvan estas líneas como un modesto homenaje a una estrella que brilló con luz propia y de manera deslumbrante entre la pléyade de los más grandes peloteros de la historia.

El intrépido y enigmático Cristóbal Colón

El intrépido y enigmático Cristóbal Colón

Publicado por Hernán Bosch en tiempo21.cu el 20 de mayo de 2001)

Aunque su descubrimiento fue accidental y no programado, hay que reconocer a Cristóbal Colón la audacia de haber emprendido en una época tan lejana aquel viaje largo, imprevisible y riesgoso por el Océano Atlántico que lo llevó a «tropezar» con América en 1492, cuando su intención original  era llegar a la India navegando desde Europa hacia el occidente.

Es cierto que no fue el primero, pues está probado que los vikingos lo habían hecho siglos antes que él, pero los grandes navegantes nórdicos se limitaron a llegar a algunas tierras de Norteamérica (Groenlandia y Terranova) sin establecerse de forma permanente ni divulgar la noticia de su descubrimiento, por lo que el hallazgo quedó sin consecuencias hasta los tiempos de Colón.

Sin embargo, el intrépido y avaricioso genovés realizó después de su regreso a Europa otros tres viajes que marcaron el camino y abrieron las puertas al inicio de la trascendental «colonización» de los amplios y ricos territorios del «Nuevo Mundo», iniciada por España y que luego continuarían Portugal, Inglaterra, Francia y otras potencias europeas de la época.

Es necesario precisar que el histórico descubrimiento de Colón fue accidental, porque aunque él partió de la idea acertada y aceptada por muchos ya en esa época de que la tierra era redonda y navegando hacia el occidente se podría llegar a las costas de Asia, erró los cálculos sobre la magnitud del perímetro terrestre, y desconocía, por supuesto, que el continente americano se interponía en su camino.

Según una síntesis biográfica de Colón publicada en el sitio digital biografíasyvidas.com, «una serie de cálculos erróneos le habían hecho subestimar el perímetro terrestre y le llevaron a suponer, en consecuencia, que Japón se hallaba a 2.400 millas marinas de Canarias, distancia que, en realidad, es la que separa a las Antillas del archipiélago canario». Ello ocasiona su «encuentro» con el continente americano en 1492.

Pero no son las discusiones históricas sobre el descubrimiento de América o el «encuentro entre dos mundos», como se ha dado en llamar por algunos especialistas en los últimos tiempos, el objeto de este artículo, que tiene como fin destacar algunos datos biográficos y rasgos de la controvertida y enigmática personalidad de Cristóbal Colón (Cristóforo Colombo, en italiano), en ocasión de cumplirse el aniversario 510 de su fallecimiento en Valladolid, España, un día como hoy, 20 de mayo, de 1506.

Aunque la mayoría de sus biógrafos e investigadores coinciden en que nació en Génova, existen otras muchas teorías. Hasta su propio hijo, Hernando Colón,contribuyó a enriquecer las disputas sobre el tema al afirmar en su obra «Historia del Almirante Don Cristóbal Colón» que su progenitor no quería que fuesen conocidos su origen y patria.

Pero los enigmas de Colón -que luego es caracterizado por algunos biógrafos como «hombre polémico y misterioso»-, comienzan desde la fecha de su nacimiento, que no ha sido definida con precisión, pues aunque la mayoría dice que fue en 1451, otros afirman que ocurrió en 1456. Incluso, debido a las amplias discrepancias existentes al respecto, la enciclopedia digital española Wikipedia (wikipedia.org) sitúa la fecha entre 1436 y 1451.

Génova era un importante centro del comercio marítimo, lo que le posibilitó al joven Colón enrolarse en barcos de las grandes compañías navieras de la ciudad y realizar diversos viajes mercantiles por el Mediterráneo, en los cuales aprendió, en la práctica sobre cubierta, el oficio del mar y, a los 20 años, era ya un buen marinero.

El ya citado sitio digital (biografiasyvidas.com) indica que «en 1476 naufragó la flota genovesa en la que viajaba, al ser atacada por corsarios franceses cerca del cabo de San Vicente (Portugal); desde entonces Colón se estableció en Lisboa como agente comercial de la casa Centurione, para la que realizó viajes a Madeira, Guinea, Inglaterra e incluso Islandia (1477).

Luego se dedicó a hacer mapas y a adquirir una formación autodidacta: aprendió las lenguas clásicas, que le permitieron leer los tratados geográficos antiguos (teniendo así conocimiento de la esfericidad de la Tierra, defendida por Aristóteles o Tolomeo y comúnmente aceptada entre los estudiosos del siglo XV), y empezó a tomar contacto con los grandes geógrafos de la época (como el florentino Toscanelli)».

Algunos investigadores aseguran que Colón tuvo noticias de la existencia de tierras por explorar al otro lado del Océano, procedentes de marinos portugueses o nórdicos (o de los papeles de navegación de su propio suegro, colonizador de Madeira).

Lo cierto es que, hacia 1480, Colón estaba decidido a acometer la empresa de abrir una ruta naval hacia Asia por el oeste, basado en la acertada hipótesis de que la Tierra era redonda, y en el doble error de suponerla más pequeña de lo que es y de ignorar la existencia del continente americano, que se interponía en la ruta proyectada.

Luego de varias gestiones infructuosas, Colón logró que la reina Isabel la Católica aprobara su proyecto, al firmar las llamadas Capitulaciones de Santa Fe, por las que concedía a Colón una serie de privilegios como contrapartida a su arriesgada empresa.

Obtenida la financiación necesaria, y contando con la valiosa ayuda de Martín Alonso Pinzón, Colón armó una flotilla de tres carabelas (La Pinta, La Niña y la Santa María) con las que partió del puerto de Palos (Huelva) el 3 de agosto de 1492, y arribó a la isla de Guanahaní (San Salvador, en las Bahamas) el 12 de octubre de 1492.

Por primera vez (sin contar la gesta intrascendente de los vikingos) un grupo de europeos pisaba tierras americanas, aunque ni Colón ni sus tripulantes eran conscientes de ello. En aquel viaje descubrió también a Cuba y La Española (Santo Domingo), e incluso construyó en esta última un primer establecimiento español con los restos del naufragio de la Santa María (el fuerte La Navidad). Persuadido de que había alcanzado las costas asiáticas, regresó a España con las dos naves restantes en 1493, y en años posteriores realizó sus otros tres viajes al «Nuevo Mundo».

El resto de la historia es bien conocida y tiene como resultado más significativo la colonización y saqueo de las riquezas de los territorios de América por las potencias europeas, que impusieron su dominio político, económico, cultural y religioso sobre las comunidades locales, proceso en el que paradójicamente coincidieron sentimientos y hechos tan contradictorios como el heroísmo de las hazañas marítimas y la barbarie, la evangelización y la explotación o exterminio de los indígenas, el ideal humanitario y la lucha por el oro y el poder.

 

Mario Moreno, Cantinflas o "el Charles Chaplin de México"

Mario Moreno, Cantinflas o "el Charles Chaplin de México"

(Publicadopor Hernán Bosch en tiempo21.cu,18 de mayo de 2016)

Para tener idea de la tremenda popularidad y trascendencia alcanzado por el personaje cinematográfico de Cantinflas, fundamentalmente en los países de habla hispana, quizás baste mencionar un detalle: la Real Academia Española se vio precisada a incluir en la edición de su diccionario correspondiente al año 1992 el verbo cantinflear y las palabras cantinflas y cantinflada. Posteriormente, añadió los adjetivos cantinflesco, cantinflero y acantinflado, y el sustantivo cantinfleo.

   Por eso hoy para caracterizar a alguien que habla mucho y no dice nada coherente (personas que, lamentablemente, no son pocas), podemos decir que es un «cantinflero» o que «está cantinfleando».

  Y es que la mayor comicidad de Cantinflas radicaba esencialmente en su verborrea inagotable y desvariada, en monólogos continuos y embrollados en los que hacía gala de un delirante verbalismo que empezaba con fluidez y terminaba en balbuceos y galimatías ambiguos. Esta manera enrevesada de expresarse era particularmente notoria cuando se dirigía a personas a las que debía dinero, a mujeres que pretendía enamorar o a las autoridades que lo habían sorprendido.

   Mario Moreno Reyes, el actor que creó y encarnó al fenomenal Cantinflas, había nacido el 12 de agosto de 1911, hace hoy 105 años, en el seno de una humilde familia de un barrio pobre de la capital mexicana, por lo que en su juventud debió desempeñarse en diversos trabajos como ayudante de zapatero, limpiabotas, mandadero, cartero, taxista, boxeador y hasta torero, de los que obtuvo las experiencias necesarias para posteriormente crear su personaje de «pelado» mexicano.

   Más tarde, alrededor de 1930, entró en el mundo del arte como bailarín y comenzó a actuar en circos y en compañías de espectáculos que viajaban por todo México, en las cuales además de bailar realizaba acrobacias y otros muchos oficios.

   Pero su talento como humorista se mostraría en todo su esplendor en el cine.

   Según datos aparecidos en la enciclopedia digital Biografías y Vidas (biografiasyvidas.com), Moreno hizo su debut cinematográfico en 1936 en la película «No te engañes corazón», a la que siguieron «Así es mi tierra» y «Águila o sol» (1937), «El signo de la muerte (1939)» y toda una serie de cortometrajes.

   Sin embargo, su fama como actor cómico y la inmensa popularidad de su personaje Cantinflas, las logró definitivamente en 1940, en el filme «Ahí está el detalle» -dirigido por Juan Bustillo Oro-, en cuya última escena y mediante un trastornado discurso, Cantinflas logra cambiar el veredicto desfavorable del juez.

   A partir de entonces, actuó en cerca de 50 películas que lo consagraron para siempre como uno de los más famosos comediantes de habla hispana y como el mejor comediante mexicano de todos los tiempos. Batió récords de recaudación en las salas de exhibición hispanoamericanas durante tres décadas seguidas.

   En sus filmes Mario Moreno encarnó a Cantinflas desempeñándose en diversos oficios, generalmente de carácter humilde, como limpiabotas, albañil o barrendero, aunque también profesiones como médico, abogado, policía y hasta sacerdote y profesor, todos caracterizados por una personalidad ingeniosa, extrovertida y elocuente.

   Resulta lógico que la mayor popularidad y reconocimientos los alcanzara Cantinflas en México y los demás países de habla hispana, donde el actor Mario Moreno recibió múltiples distinciones.

   No obstante, aunque resultaba en extremo difícil la traducción al inglés de la comicidad contenida en los diálogos disparatados de Cantinflas, debido fundamentalmente a la abundancia de localismos del lenguaje empleados por el personaje, su debut en el cine estadounidense en la película «La vuelta al mundo en 80 días»  hizo a Mario Moreno merecedor en 1956 del Globo de Oro como mejor actor de comedia, y en el Paseo de La   Fama de Hollywood se colocó una estrella con el nombre de Cantinflas.

   A la edad de 81 años, Mario Moreno falleció en la capital mexicana el 20 de abril de 1993, y será recordado por siempre como uno de los actores cómicos más originales y simpáticos que hayan pasado por las pantallas cinematográficas.

   La popularidad de Cantinflas alcanzó tal magnitud, que algunos han llegado a denominar a Mario Moreno como «el sucesor de Chaplin» o «el Charles Chaplin de México».

Cristiano podrá ser el más espectacular goleador, pero el mejor futbolista del planeta es Messi

Cristiano podrá ser el más espectacular goleador, pero el mejor futbolista del planeta es Messi

   Nadie duda que el gol es el momento más espectacular en un juego de fútbol,  como lo es el jonrón en el béisbol, y que por supuesto ambas acciones revisten importancia capital a la hora de decidir al ganador de un partido en estas manifestaciones deportivas.

   Sin embargo, los totales de goles anotados y cuadrangulares conectados no son el único aspecto que se analiza por los especialistas a la hora de seleccionar al mejor jugador en esos masivos deportes.

   Barry Bonds, por ejemplo, es el máximo jonronero en la historia de las Grandes Ligas del béisbol estadounidense, con 762, y jamás he escuchado o leído su nombre cuando se habla o se escribe sobre los mejores jugadores que han pasado por la “gran carpa”.

   Tampoco nuestro fenomenal bateador Orestes Kindelán, líder jonronero en la pelota cubana, con casi 500, es incluido cuando se mencionan a los peloteros más integrales de Cuba, honor que corresponde siempre a hombres como Omar Linares, Antonio Pacheco o Luis Giraldo Casanova, por sólo mencionar algunos, que además de ser grandes bateadores eran estrellas también en la defensa, el corrido de las bases y otros aspectos importantes en el deporte de las bolas y los strike.

   Lo mismo sucede con el fútbol. Es cierto que el Balón de Oro, máximo galardón que desde 1956 se otorga al jugador seleccionado como mejor del mundo en cada temporada anual, se entrega por lo general a grandes goleadores, pero no siempre le pertenece al mayor goleador, pues se analizan otros factores del juego como las asistencias brindadas a sus compañeros para anotar los goles, la visión general de juego, calidad en el dominio del balón y los pases, y el aporte general a su equipo, entre otros.

   Si el único aspecto que se analizara fuera la mayor cantidad de goles anotados, entonces no sería necesaria la constitución del gran jurado integrado por la prensa especializada, federativos y técnicos del fútbol en gran parte del mundo que cada año decide a quién se le otorga el alto galardón.

   En los últimos años, el argentino Lionel Messi y el portugués Cristiano Ronaldo, las dos grandes estrellas de los clubes españoles Barcelona y Real Madrid, han acaparado durante nada menos que ocho temporadas consecutivas el Balón de Oro, y lo han hecho, incluso, sin recibir  gran resistencia por los otros aspirantes, porque, realmente, todos los amantes del fútbol en el mundo reconocemos que son los dos mejores jugadores del planeta.

   Ronaldo se caracteriza por su fuerte constitución física, gran velocidad de desplazamiento, fuerte pateo con ambas piernas, precisión al cabecear y en el cobro de penales. Ha recibido el Balón de Oro en tres ocasiones, en los años 2008, 2013 y 2014.

   Messi, de baja estatura y sin una fortaleza física que impresione, sobresale pese a ello por su talento como jugador, extrema rapidez y precisión en la conducción del balón junto a sus pies, pateo preciso, sentido de la colocación, el arrastre de marcas  y empleo del juego colectivo que le posibilita asistir con mucha frecuencia a sus compañeros. Es el único jugador del mundo que ha recibido en cinco ocasiones el Balón de Oro, cuatro de ellas en forma consecutiva (2009, 2010, 2011, 2012 y 2015). Nadie más ha podido obtenerlo siquiera en cuatro ocasiones.

   Ambos, por supuesto, son portentosos goleadores, al extremo de figurar todos los años entre los primeros del mundo en ese importante indicador.

Realmente, no sé el porqué aún hay quienes discuten tan encarnizadamente en torno a quién es el mejor jugador del planeta.

   Supongo que ello se deba, en algunos casos, al desconocimiento, y en la mayoría a que hay aficionados y aficionadas que, al analizar al respecto, no se despojan de las influencias que el atractivo o “carisma” personal del deportista ejercen sobre el espectador, y cuando eso sucede, dejamos de ser aficionados para convertirnos en fanáticos de una persona, nos obnubilamos y no razonamos con imparcialidad.

   Son los hechos, los resultados – y no las pasiones -, los que determinan.

   Cristiano Ronaldo podrá ser el más espectacular de los goleadores, pero el mejor futbolista del planeta se llama Lionel Messi.

 

El mejor receptor de Cuba: ¿Frank Camilo o Alarcón?

El mejor receptor de Cuba: ¿Frank Camilo o Alarcón?

(Publicado por Hernán Bosch en tiempo21.cu, abril 6 de 2016)

   Cuando leo o escucho algunas opiniones que vierten nuestros técnicos y comentaristas de la prensa nacional sobre los innumerables temas polémicos que tiene nuestro béisbol en estos tiempos de evidente descenso en su calidad general, me asombra que en no pocos casos se evidencia de forma palmaria que no se recurre a las estadísticas, a los llamados “numeritos”, que si bien es cierto no reflejan todos los aspectos cualitativos favorables y desfavorables de los atletas, son el único medidor OBJETIVO E IMPARCIAL del que puede disponerse en cualquier deporte.

    Por ahora al menos, no disponemos de una máquina o tecnología capaz de medir, por ejemplo, la inteligencia de un receptor para guiar a los lanzadores. Ese tipo de valoraciones son subjetivas totalmente, fundamentalmente en Cuba, donde sobre todo en los eventos internacionales y en juegos decisivos, las señas para el pitcher no las decide el receptor, porque se le dan desde el banco.

   Obviar las estadísticas en las comparaciones, consciente o inconscientemente, nos conduce irremediablemente a guiarnos por nuestras simpatías personales, el regionalismo y otros factores que por lo general conducen al fanatismo y no al análisis imparcial, que es decir justo.

   Podrían citarse muchos ejemplos al respecto, pero en este comentario quiero referirme sólo a un caso que, por su gran reiteración entre especialistas y aficionados, me parece uno de los más significativos: la discusión sobre quién es actualmente el mejor receptor de la pelota en Cuba.

  Me da la impresión de que, quienes continúan afirmando de forma obstinada que Yosvani Alarcón es un cátcher “ofensivo” y Frank Camilo es “defensivo”, siguen aferrados a un pasado ya obsoleto. Los que mantienen esa postura absurda olvidan dos cosas esenciales: primero, que en el béisbol moderno no existen posiciones netamente “defensivas”, como se consideraba en décadas ya lejanas a las de los torpederos y receptores, y, segundo,                           que Yosvani Alarcón hoy no es, ni remotamente, el mismo catcher de hace 10 años, cuando jugó su primera serie nacional.

   “Olvidan”, de manera pueril, que desde hace casi una década Alarcón ha jugado fundamentalmente como receptor con el equipo de Las Tunas y como refuerzo en otros conjuntos de nuestras series nacionales y, desde hace un lustro, cuando se efectuó la Copa Mundial de Panamá en 2011, ha integrado el equipo Cuba en Juegos Panamericanos, el Premier 12 y la Serie del Caribe, entre otros torneos de importancia y topes amistosos. Tendría que ser el peor de los alumnos, y todos sabemos que no lo es, para no haber mejorado mucho como cátcher.

   Quienes pretenden “encasillarlo” como un receptor sólo “ofensivo”, parecen no “notar” su progresiva y notable mejoría en la defensa.

   Señores desconocedores, apasionados o fanáticos, según sea el caso, los peloteros no se miden sólo por uno de los aspectos de su actuación en el terreno, sino por su integralidad. 

  Alarcón, además de ser uno de los mejores bateadores de Cuba en los últimos tiempos, por sus altos promedios y por su fuerza, es uno de los más veloces corredores del país y, como receptor, defensivamente, también está entre los primeros.

  Quienes argumentan que Frank Camilo es hoy el mejor receptor cubano, como un comentarista que recientemente escribió de forma absolutista “eso nadie puede dudarlo”, deberían analizar algunos de los numeritos “de por vida” que publico a continuación, que abarcan hasta la serie 54, porque la actual aún no ha concluido, pero además no variará casi nada en los resultados totales.

   Sugiero se fijen en que, incluyendo los elementos ofensivos – en los cuales Alarcón es incomparablemente superior – y los defensivos, en lo único que el capitalino supera al tunero es en el average defensivo (total de errores dividido entre el total de lances), porque incluso en los cogidos robando, un factor esencial en la defensa, el tunero le saca cinco puntos porcentuales de ventaja. Los dejo con las estadísticas para que, parafraseando a Taladrid, “saquen ustedes sus propias conclusiones”.

 

Frank Camilo

OFENSIVA                                                   DEFENSA

SN   VB          H      HR       CI      AVE         TL       E     AVE    BR    CR      %

11   1676    390   18       189    233        3304  48   985   161   157    49

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Alarcón

SN   VB         H       HR      CI       AVE         TL       E     AVE    BR     CR   %

10  1773    557    75      306     314        2310  50   978    139   160    54

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La impronta imborrable de Gardel

La impronta imborrable de Gardel

(Publicado por Hernán Bosch en tiempo21.cu, junio 24 de 2015)

Aún hoy, cuando han transcurrido ocho décadas desde que la portentosa voz de Gardel se apagó, no creo que existan muchas personas adultas que puedan afirmar que jamás han, al menos, escuchado, o disfrutado, tarareado y hasta parafraseado alguna vez, en una situación determinada,«que veinte años no es nada» «adiós, muchachos, compañeros de mi vida», «contra el destino, nadie la talla», «se terminaron para mí todas las farras»… u otras frases por el estilo contenidas en sus canciones.

Aunque está demostrado que desde su infancia vivió en Buenos Aires, Argentina, y se nacionalizó como argentino en 1923, varios de los estudiosos de su vida han polemizado históricamente en torno a si nació en una fecha u otra, o si fue en Tacuarembó, Uruguay, o en Toulouse, Francia, lo que dificulta mucho resumir los primeros años de su niñez y juventud. Hay coincidencias, sin embargo, en que fue una etapa en que vivió en la pobreza junto a su madre, con la que residió durante muchos años en casas de inquilinato o en habitaciones de pequeños conventos.

Pero lo indudable, lo que nadie cuestiona, es la inmensa popularidad que adquirió la colosal obra artística realizada por el cantante, compositor y actor cinematográfico Carlos Gardel, que lo convirtió en uno de los intérpretes de la música popular más aclamados y universales de todos los tiempos y que mantiene su vigencia hasta hoy, cuando se cumplen 80 años de su fallecimiento en un lamentable accidente de aviación ocurrido en Medellín, Colombia, el 24 de junio de 1935.

Pese a su humilde origen, desde su juventud Gardel entró en contacto con el mundo artístico.

Según una biografía del bardo publicada en la enciclopedia digital Wikipedia, su madre planchaba ropas para algunos teatros, en los que el joven laboró como claque, utilero y comparsista (extra), a cambio de poder asistir a los espectáculos y recibir entradas.

Entre muchos otros empleos informales, también se desempeñó como tramoyista en el Teatro de la Victoria, donde escuchó al zarzuelista español Sagi Barba, con quien incluso llegó a tomar sus primeras lecciones informales de canto, y luego pasó al Teatro de la Ópera, donde llegó a conocer al famoso Titta Ruffo, una de las figuras cimeras entre los barítonos de la ópera italiana.

De esa forma logró relacionarse con actores y cantantes, de quienes imitaría los ejercicios de vocalización y otras conductas que serían de importancia para su futura formación artística. Al respecto declararía años después, cuando ya era una estrella del mundo musical: «Esos fueron mis primeros conocimientos artísticos y así fue como conseguí obtener aquella voz blanca con la cual me di a conocer».

Entre 1912 y 1916 grabó sus primeros discos y realizó varias presentaciones públicas, fundamentalmente integrando el dúo que formó con el uruguayo José Razzano, que interpretaba esencialmente tonadas campesinas y diversas canciones del folclore latinoamericano.

Pero fue en 1917, cuando Gardel cantó y grabó su primer tango, Mi noche triste, el momento en que se inició la meteórica carrera hacia la fama que lo llevó a la cumbre del estrellato musical y le abrió las puertas en el cine, hasta consolidar su imagen pública de galán y cantor.

Carlos Gardel, conocido también por los apelativos El rey del Tango y El Zorzal Criollo, entre otros, realizó a partir de entonces nada menos que más de 900 grabaciones musicales, una cifra astronómica para aquella época, entre las cuales las más conocidas son sus famosos tangos, fundamentalmente los compuestos en coautoría con Alfredo Le Pera. También se incluían milongas, zambas, rancheras, tonadas y otros estilos, hasta sumar unos 30 géneros musicales. Además participó y fue protagonista en decenas de películas que contribuyeron a acrecentar su gloria por todo el planeta.

En ocasión de cumplirse hoy el aniversario 80 de su muerte, resulta justo destacar el inmenso aporte que legó a la música popular latinoamericana este excepcional cantante, dotado de una voz inconfundible e inigualable, idolatrado en Argentina y Uruguay y admirado en toda América y en gran parte del mundo.