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Puerto Padre, pintoresca villa de la costa atlántica cubana

Puerto Padre, pintoresca villa de la costa atlántica cubana

 


Publicado en página web de Italia, octubre de 2004

En la falda de una suave elevación de 34 metros se tiende multicolor la pequeña ciudad de Puerto Padre, junto a la bahía de bolsa de igual nombre enclavada en la costa norte de la provincia de Las Tunas, a unos 700 kilómetros al este de La Habana.

Precisamente esa ubicación inclinada y junto al mar favorece la reconocida limpieza de sus calles, barridas por las lluvias, que desembocan en la rada.

Con unos 40 mil habitantes, la pintoresca villa cuenta con varios sitios de innegable interés para quienes la visitan por primera vez.
Entre las edificaciones sobresale imponente el Fuerte de la Loma, construido en el siglo XIX por los colonialistas españoles en la parte más alta de la localidad, y que fuera proclamado hace más de dos décadas el primer Monumento Nacional de la provincia de Las Tunas.
El Fuerte es hoy un museo que atesora valiosas evidencias de la época colonial.

Puerto Padre tiene otro museo que guarda importantes muestras históricas, arqueológicas y de la fauna cubana y exótica, entre las cuales impacta la reconstrucción del esqueleto de una ballena que asombrosamente recaló en las tropicales aguas atlánticas de la costa puertopadrense.

Conocida también como La Villa Azul de los Molinos por la gran cantidad de esos equipos que existía y aún se conservan en la ciudad, Puerto Padre tiene además entre sus encantos un bello conjunto escultórico de Don Quijote de la Mancha, creado por los artistas tuneros Pedro Escobar y Elevis Báez.

Inspirados en el famoso combate del célebre personaje literario contra unos molinos que imaginó gigantes, los escultores presentan la figura monumentaria de El Quijote, quien, de pie frente al molino, tiene su adarga al brazo y la lanza descansando en el suelo, como símbolo de la justicia reconquistada luego de su supuesta victoria.

Otra de las atracciones de la bonita villa puertopadrense es su hermoso malecón, de unos 600 metros de largo, junto al cual, dentro del mar, llama poderosamente la atención un manantial que asombra por la dulzura de su agua.

Pero no son sólo los ubicados en la ciudad los sitios de interés turístico de Puerto Padre, pues el municipio que lleva ese nombre dispone en sus costas de varios kilómetros de excelentes playas.

Entre esos balnearios sobresale Covarrubias, donde funciona el único polo turístico internacional de la provincia de Las Tunas, que cuenta con 122 magníficas habitaciones junto a una bella playa de blanquísima y fina arena, aguas poco profundas, cristalinas y protegidas por una barrera coralina.

Todos los incentivos anteriores, junto a su población hospitalaria, le harán grata e inolvidable su visita a Puerto Padre, la oriental Villa Azul de los Molinos de Cuba.



¿Vale la pena sembrar para no cosechar ?

 

 

Publicado web periódico invasor, 5 de octubre de 2009) 

Aunque parezca absurda, la pregunta tiene una respuesta totalmente positiva solo cuando nos referimos a los llamados "abonos verdes". 
La imperiosa necesidad de enriquecer y preservar los suelos se comprende mejor cuando se conoce que, según especialistas, cerca del 75 por ciento de las tierras cultivables de Cuba se encuentran afectadas por uno o más procesos degradantes.
Es amplia la relación de esos factores adversos, pero los que con mayor fuerza se manifiestan son la erosión, la salinidad y la sodicidad, la baja fertilidad natural y el deficiente drenaje.
Entre las causas que provocan y aceleran la acción de esos elementos perjudiciales, figura en primerísimo lugar el progresivo proceso de deforestación indiscriminada a que fue sometida la Isla hasta mediados del pasado siglo.
La deforestación es precisamente el factor fundamental entre los que inician y aceleran el deterioro de los suelos, porque facilita la acción degradante de vientos sostenidos, fuertes lluvias e intensas radiaciones solares.
A ello se unen el empleo excesivo de la maquinaria, los fertilizantes, pesticidas y otras acciones humanas que contribuyen a compactar los terrenos y los contaminan con derrames de lubricantes y productos químicos nocivos, o el uso de técnicas inadecuadas en la preparación de la tierra.
Son conocidos los esfuerzos de la nación para impulsar el empleo de fertilizantes orgánicos, la tracción animal y los biopesticidas.
Incluso, la capacitación de los agricultores en técnicas como el laboreo mínimo, el cultivo en forma perpendicular a las pendientes para evitar la erosión y la siembra de barreras vivas.
Hay, sin embargo, una forma de enriquecimiento del suelo que no ha sido tan divulgada como las anteriores, pero no por ello deja de tener significativa importancia.
Se trata del llamado "abono verde", que consiste en el cultivo de especies vegetales nativas o introducidas, perennes o anuales, pero preferentemente de ciclos vegetativos cortos, que se incorporan al suelo para enriquecerlo, recuperar y mejorar sus condiciones biológicas, físicas y nutricionales.
Generalmente, con ese fin se utilizan leguminosas como el frijol terciopelo, las canavalias o la leucaena, que son grandes aportadoras de nitrógeno a la tierra.
Una de las principales ventajas de los abonos verdes es que abastecen de materia orgánica al terreno y constituyen un alimento ideal para los microorganismos que permanecen en él, por lo que aumentan su actividad biológica.
También conservan la humedad y evitan la rápida evaporación, fijan nutrientes y reducen su lavado por los efectos del agua, además de controlar el desarrollo de las malas hierbas.
Esos beneficios, en conjunto, representan una contribución significativa en la lucha por mejorar y preservar la calidad de la tierra cultivable, el más importante entre los recursos naturales.
Los abonos verdes constituyen, pues, una muy buena opción en ese vital empeño.

Cumple 70 años el primer cosmonauta latinoamericano

Cumple 70 años el primer cosmonauta latinoamericano

(Publicado en tiempo21.cu, 30 de enero de 2012)

Este domingo 29 de enero cumple 70 años de vida el hoy general de brigada y Héroe de la República de Cuba Arnaldo Tamayo Méndez, quien fuera el primer cosmonauta latinoamericano, al realizar en septiembre de 1980, junto al soviético Yuri Romanenko, un vuelo conjunto que posibilitó la ejecución de importantes investigaciones espaciales.

   De extracción humilde, Tamayo Méndez nació en la oriental ciudad cubana de Guantánamo. Desde muy joven tuvo que enfrentar las dificultades que impone la pérdida de ambos padres, y cuando contaba con 13 años de edad comenzó a laborar como limpiabotas y ayudante de carpintero.

   Pese a esa adversidad, concluyó exitosamente los estudios primarios en su ciudad natal, donde podía ver a menudo el vuelo de los aviones norteamericanos radicados en la ilegal base naval que en ese territorio mantiene el gobierno de Estados Unidos.

   Aunque en aquella época no podía siquiera ni soñar con ser piloto, quizás desde entonces surgieron en el jovencito las primeras aficiones por la aviación.

   Como para todos los cubanos, el triunfo de la Revolución en enero de 1959 abrió nuevos horizontes para Arnaldo, quien de inmediato respondió a una convocatoria que hiciera a los jóvenes el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias para integrar las Columnas Juveniles del Trabajo, que posteriormente se transformarían en la Asociación de Jóvenes Rebeldes.

   Su disciplina y ejemplaridad en el cumplimiento de todas las tareas le propiciaron un constante ascenso en sus actividades militares, y ya poco después de la invasión mercenaria de Playa Girón, en abril de 1961, integró un grupo de jóvenes que fueron a la entonces Unión Soviética a estudiar aviación. Allí, un instructor de apellido Shulga lo enseñó a pilotar, y con ello abrió las puertas a una brillante carrera como aviador.

   Después, vendrían para Tamayo progresivos ascensos en la unidad aérea a la que fue designado y, en 1969, su ingreso en la Escuela Básica Superior de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, General Máximo Gómez, donde cursa satisfactoriamente estudios superiores de mando y estado mayor, que lo capacitan para la dirección de grandes unidades aéreas, lo que le permitió profundizar en los conceptos del empleo combativo de la aviación y dominar los principios del arte y la ciencia militar referidos a su profesión.

   En 1976 ya alcanza el grado de teniente coronel, es piloto instructor y mantiene su categoría de Primera Clase, alcanzada desde 1968.

   Un hito trascendental en la vida del joven guantanamero lo marcaría el año 1977, pues en virtud de la incorporación de Cuba al Programa Intercosmos, es seleccionado como aspirante a cosmonauta, pasa satisfactoriamente todas las pruebas de aptitud y marcha a la Ciudad Estelar, en la Unión Soviética, donde junto a los veteranos soviéticos de la conquista del espacio, recibe la preparación necesaria para el vuelo conjunto a bordo de la nave Soyuz 38, comandada por Yuri Romanenko, coronel piloto cosmonauta y Héroe de la URSS.

   El vuelo se realizó el 18 de septiembre de 1980, se extendió por más de siete días y constituyó un símbolo de lo que puede lograrse mediante la colaboración entre pueblos de diferentes culturas y desarrollo, pero con el mismo y hermoso propósito de desarrollar lazos de amistad y cooperación en aras del bien de la humanidad.

  

Dánel Castro: una estrella que se tornó invisible

Dánel Castro: una estrella que se tornó invisible

(Publicado en tiempo21.cu y beisbolencuba.com, junio de 2012)

Aunque algunos los califican de “fríos”, los numeritos que de manera tan minuciosa y sostenida compilan los compañeros encargados de las estadísticas en las series nacionales del béisbol cubano, son el único elemento objetivo al que hay que acudir necesariamente a la hora de medir el rendimiento de los peloteros en determinado campeonato o torneo y, fundamentalmente, cuando se trata de compararlos con otros.

  Los demás análisis sobre otros factores como, por ejemplo, la inteligencia, la disciplina, el carisma o la utilidad para su equipo, entre otras virtudes, son elementos subjetivos que cada quien ve desde su óptica y pueden variar “según el ojo que mire”. Los números, sin embargo, son imparciales.

  Quizás por ello asombró y molestó tanto a quienes acostumbramos a acudir a los “numeritos” la injusta exclusión del tunero Dánel Castro del equipo “Todos Estrellas”, confeccionado por representantes de 12 órganos de la prensa nacional, luego de concluida la Serie número 51 del béisbol cubano.

  El despojo fue más evidente por tratarse de la selección del bateador designado, al que, por supuesto, se le miden sólo los principales indicadores de la ofensiva.

  Llama poderosamente la atención que Dánel superó ampliamente al capitalino Serguei Pérez, el escogido por el mencionado jurado, en TODOS los principales indicadores de bateo en la serie. Quien lo dude, que analice los “numeritos” de ambos:

 

                                AVE        HR       IMP      SLU     OPS

Dánel Castro               370         15        73       551     996

 

Serguei Pérez              330         12        66       490     876

 

   Inicialmente, cuando se dio a conocer la selección del “Todos Estrellas”, a muchos asaltó la duda de si la exclusión de Dánel se debía a que no había jugado como designado la cantidad de partidos necesarios para aspirar a la designación, pero resulta que, también en ese indicador, el tunero superó a Serguei, pues participó como designado en 67 juegos, mientras el capitalino lo hizo en 56.

   Estos argumentos son tan contundentes, que no creemos necesario hacernos eco de algunos comentarios y suposiciones sobre los motivos que guiaron a cometer tamaña injusticia.

   Pero resulta realmente lamentable que se cometan desafueros de este tipo con un pelotero de la talla de Dánel Castro, quien ha brillado con luz propia durante 18 series nacionales, en las que batea de por vida para 312, con más de mil 600 hits, 261 dobles, 44 triples y 159 jonrones, 839 carreras impulsadas y slugging de 473.

   Nadie puede obviar de forma tan burda a una gloria deportiva cubana, honor que Dánel ganó por sus relevantes  actuaciones en los últimos años de la década de los 90 del pasado siglo, y en los primeros del actual, al integrar los equipos principales que representaron a Cuba en dos campeonatos mundiales, dos copas intercontinentales, el histórico tope con el equipo profesional de las Grandes Ligas Orioles de Baltimore en 1999, la Olimpiada de Sidney (2000), los Juegos Panamericanos de 1999 y los Centroamericanos de 1998, además de otras exitosas incursiones por varios torneos amistosos no oficiales.

   A quienes quizás piensen que Dánel, a sus 36 años, está “acabado”, sería bueno informarles que el tunero, en las últimas tres campañas beisboleras cubanas, ha bateado para averages de 354, 327 y 370, números que sólo los grandes pueden exhibir.

  

 

 

 

Inicio de la celebración del Día de Las Madres: ¿en Santiago de las Vegas o Puerto Padre?

Publicado en periodico26.cu, full-services.com.ar (Argentina) y blog yiriangarciadelatorreblogspot.com, mayo de 2006)

Los primeros antecedentes históricos de la celebración del Día de las Madres se remontan a la Antigua Grecia, donde se efectuaban homenajes a la diosa Rea, progenitora de los dioses Zeus (Júpiter para los romanos), Peseidón (Neptuno) y Hades (Plutón).

   En los tiempos modernos, fue en Estados Unidos donde primero se festejó oficialmente la fecha, debido a una iniciativa de la enfermera Ana Jarvis que cobró fuerzas desde principios de siglo hasta ser aprobada por el Congreso en 1914 como Fiesta Nacional, iniciativa que luego se extendió por todo el mundo.      

   Varias publicaciones cubanas han divulgado que la idea original para la celebración en Cuba del Día de las Madres fue promovida por el periodista habanero Víctor Muñoz, quien el 9 de mayo de 1920, en una crónica publicada en el periódico El Mundo divulga "el propósito de los hombres generosos que, reunidos en el pueblo de Santiago de las Vegas(...), acordaron trabajar para que Cuba instituya este domingo cada año como Día de las Madres".

   Sin embargo, evidencias históricas demuestran que poco más de un mes antes de esa fecha, el 6 de abril de 1920, la logia masónica Los Perseverantes, de la oriental ciudad de Puerto Padre, acordó instituir allí tan emotiva fecha el segundo domingo de mayo y el Día de los Padres el segundo domingo de junio, a propuesta del masón Eduardo Queral Mayo.

   Ese hecho, recogido en el recién publicado libro Cronología de Puerto Padre, del licenciado Ernesto Carralero Bosch, historiador de esa ciudad, abre nuevas interrogantes a los investigadores en torno a los esfuerzos iniciales para festejar en la Isla tan emotiva efeméride.

   Pero, independientemente del lugar donde se generó la iniciativa, lo que sí resulta incuestionable es el extraordinario arraigo que esta maravillosa tradición alcanzó en Cuba a partir de 1927, pues no fue hasta ese año que el gobierno de la época aprobó la conmemoración como Fiesta Oficial de la República.

  Baste decir que en la actualidad, como parte de la celebración, anualmente se imprimen en la Isla alrededor de 13 millones de postales dedicadas a las madres, cifra superior incluso al total de habitantes de la nación y que no es igualada proporcionalmente por ningún país del mundo.

   Otro elemento que evidencia la gran significación que el Día de las Madres tiene en Cuba es el hecho de que más de 30 ciudades y poblados del país cuentan con bustos, monumentos, estatuas y otras obras escultóricas dedicadas a tan amados seres.  

   Precisamente en la actual ciudad de Puerto Padre, a más de 700 kilómetros al este de La Habana, está enclavado un hermoso Busto de las Madres, que fue develado el 12 de mayo de 1946 por iniciativa del doctor Martín Ayala Polo, prestigioso abogado y también miembro de la logia masónica Los Perseverantes, que se había organizado en la localidad desde 1919.

   La obra presenta la figura de una madre que carga en brazos a su hijo y fue esculpida en piedra de capellanía por el escultor español Nicasio Menza Portas, residente en Las Tunas. El pedestal es de mampostería y las placas empotradas en sus costados son de mármol.

   Esas placas tienen inscripciones de pensamientos relacionados con el valor de la maternidad, entre ellos uno hermosísimo del doctor Ayala Polo, que reza: "La madre es el ser que más fervorosamente debe reverenciarse".

   Es, quizás, el monumento más célebre de Puerto Padre, pues está ubicado en el mismo centro de la ciudad, en la intersección entre las avenidas De la Libertad y Máximo Gómez, y divide a la localidad en cuatro sectores.

   En ocasión de la próxima celebración del Día de las Madres, este 14 de mayo, sirvan estas líneas como un modesto homenaje a quienes, desde tiempos tan remotos, se preocuparon, precisamente, por exaltar el infinito amor que inspira, como bien lo definiera Ayala Polo, "el ser que más fervorosamente debe reverenciarse".

 

Cuba en Londres-2012: alegrías e insatisfacciones

 

 (Publicado en tiempo21.cu)

La trigésima edición de los Juegos Olímpicos, que acaba de finalizar en Londres, ha dejado en la amplísima y conocedora afición deportiva cubana una evidente mezcla de alegrías e insatisfacciones.

Es cierto que en la capital británica se lograron tres títulos más que en los juegos de Beijing (5-2) y se subió del lugar 28 al 15 entre las cerca de 200 naciones participantes, con lo que Cuba se ubicó a la cabeza de Iberoamérica en el medallero general, por encima de naciones mucho más pobladas y desarrolladas como España, Brasil, Argentina y México.

Los desempeños del tirador Leuris Pupo, la judoca Idalys Ortiz, el luchador Mijaín López y los boxeadores Ronniel Iglesias y Robeisys Ramírez, quienes subieron a lo más alto del podio, causaron una explosión de júbilo entre los cubanos, y también emocionantes fueron para todos las medallas de plata conseguidas en buena lid por la joven pertiguista Yarisley Silva y los judocas Yanet Bermoy y Asley González y las bronceadas de Lázaro Alvarez y Yasnier Toledo (boxeo), Robelis Despaigne (taekwondo), Iván Cambra (pesas), Leonel Suárez (decatlón) y Liván López (lucha).

Pero no debemos dormirnos sobre los laureles. Esos resultados siguen siendo pobres aún, si se toma en consideración que pese al incremento en los títulos, el total de preseas alcanzadas (14) fue muy inferior a las logradas en Beijing (24).

No obstante, el avance en cuanto al total de medallas doradas y a la posición final por naciones constituye sin dudas un aliciente, y ojalá marque un punto de viraje hacia lo alto, luego de la espiral de descenso que ha registrado Cuba en los Juegos Olímpicos desde que, en Barcelona-92, se alcanzara una actuación histórica que asombró al mundo: el quinto lugar por países, con 13 medallas de oro, seis de plata y 11 de bronce.

A partir de entonces comenzó una etapa de bajada continua, al caer hasta el octavo lugar en Atlanta, con nueve preseas doradas, ocho plateadas y ocho bronceadas, al noveno puesto en Sidney (11-11-7), el onceno en Atenas (9-7-11), hasta casi tocar fondo en Beijing, donde se ocupó el lugar 28, debido a que se obtuvieron apenas dos medallas de oro, 11 de plata e igual cantidad de bronce.

Resulta incuestionable que hay factores de los llamados “objetivos” que en las últimas décadas han conspirado seriamente contra el avance del fuerte movimiento deportivo cubano, como la desintegración del campo socialista en los primeros años de los 90 del pasado siglo, el recrudecimiento del bloqueo al que es sometida la Isla por Estados Unidos, y la crisis económica que afecta al mundo, situaciones que, en conjunto, han limitado mucho la adquisición de recursos materiales, la participación en los topes y eventos internacionales, entre otros elementos que obstaculizan no sólo el desarrollo de la economía cubana en general, sino también del deporte.

A ello se unen la participación cada vez más activa de atletas profesionales en las Olimpiadas y otros torneos deportivos, y el robo de talentos al que someten a las naciones pobres o en desarrollo los países más poderosos del planeta.

Sin embargo, también resulta innegable que, como en cualquier otra actividad humana, en el deporte influyen significativamente los denominados factores “subjetivos”, que no dependen fundamentalmente de recursos, sino de la voluntad, la dedicación y la eficiencia del trabajo de los hombres, en este caso los federativos, técnicos y atletas, lo que incluye la superación y especialización de éstos, todo lo cual es de singular importancia para garantizar el cumplimiento y calidad de los planes de entrenamiento, el desarrollo de un adecuado programa de captación de talentos para cada especialidad y la motivación y estimulación de los deportistas, entre otros aspectos.

En tal sentido, no pocos nos preguntamos: ¿en qué medida influyen cada uno de los mencionados factores objetivos y subjetivos en los casos como el del lamentable y vertiginoso descenso en sus resultados de deportes como el atletismo, que fue históricamente, junto al boxeo, una de las dos “locomotoras” del deporte cubano en las más importantes competencias internacionales? ¿A qué se debe el repentino declive de atletas que llegaron a estar en la élite mundial en sus especialidades, como es el caso de la multimedallista saltadora Yargeris Savigne, bicampeona mundial, o los también laureados triplistas cubanos? ¿Por qué, contando Cuba con una cadena de desarrollo deportivo bien estructurada desde las edades escolares, hace ya muchos años que “no se encuentran” velocistas que puedan ser émulos de Figuerola o Leonard, por sólo mencionar dos casos, mientras abundan en pequeños países caribeños que cuentan con menos habitantes, infraestructura y personal calificado? Esta última situación también ya se manifiesta con fuerza en el salto de altura y en el área de lanzamientos, por sólo mencionar dos casos.

Muchos aficionados al deporte en Cuba se hacen y formulan públicamente a menudo esas y otras muchas preguntas relacionadas con el descenso que innegablemente han experimentado los resultados del país en las últimas competencias internacionales de nivel.

Sobre este tema, coincidimos plenamente con dos de los comentaristas de la Televisión Cubana que transmitieron a todo el pueblo las principales incidencias de la Olimpiada de Londres, quienes insistieron en la necesidad de que se haga un análisis profundo de las causas que influyen en casos como el de Yargeris Savigne.

Nos permitimos sugerir que ese análisis se haga extensivo, e incluya a todas las ramas y especialidades deportivas.

Evidentemente, y pese a las mencionadas limitaciones económicas, Cuba puede y debe alcanzar más de lo que logró en Londres.

 

 

MUESTRA PARADIGMÁTICA DE LA FUERZA DEL AJEDREZ CUBANO

(Publicado en las web de la Federación Argentina de Ajedrez y la Confederación de Ajedrez para América, México, enero 2009)

Acaba de concluir en Las Tunas, a unos 670 kilómetros al este de la capital cubana, la fase clasificatoria del Campeonato Nacional de Ajedrez, rama masculina, que en esta ocasión resultó paradigmática muestra de la fortaleza del llamado juego ciencia en la Isla.

En esa lid participaron 32 de los mejores jugadores de todo el país, entre ellos ocho Grandes Maestros (GM), seis Maestros Internacionales (MI) y 11 Maestros FIDE (MF), quienes lucharon denodadamente en busca de solo cinco plazas para la etapa final del torneo, que se efectuará también en esta ciudad oriental del 20 al 28 del presente mes.

Luego de disputadas nueve rondas por el sistema suizo, ganaron ese derecho, por su orden: el GM Fidel Corrales (PRI), con seis puntos; el MF Humberto Blanco (LTU) y los GM Omar Almeida (CHA), Yuri González (CHA) y Frank de la Paz (VCL), todos con 5,5 unidades.

Al final del certamen, Erie Reyes, comisionado Nacional de Ajedrez, informó a la prensa que, debido a compromisos internacionales, De la Paz sería sustituido en la final por el MF Lelys Martínez, de Santiago de Cuba, ocupante del sexto lugar en la clasificatoria y subtitular de la anterior edición del campeonato.

A esos cinco jugadores se unirán los GM Lázaro Bruzón (LTU), Yunieski Quesada (VCL), Holden Hernández (CHA) y Jesús Nogueiras (VCL), integrantes del equipo olímpico cubano, además de Neurys Delgado (GRA), para conformar la decena de jugadores que discutirán el título nacional por el sistema todos contra todos.

Será entonces cuando la lid adquirirá significación histórica pese a la ausencia del mejor jugador de Cuba y de toda Latinoamérica en estos momentos, Leinier Domínguez, ocupante del lugar 23 en el orbe por su ELO de dos mil 717 puntos y campeón mundial en el último torneo de partidas rápidas.

Con toda justicia, la Comisión Nacional de Ajedrez decidió proteger ese alto rango, y en lo adelante lo hará con todos los jugadores que sobrepasen los dos mil 650 puntos.

Pero lo significativo resulta que, pese a esa notabilísima ausencia, el Campeonato Nacional cubano será un torneo categoría XII, con ELO promedio próximo a los dos mil 540 puntos, inalcanzable para cualquier otro país de la región.

Eso la ubicará como la competencia cerrada de mayor categoría que se haya celebrado en Cuba, solo superada dado el rango que alcanza por el grupo Premier en los torneos internacionales Capablanca, hecho comentado a la AIN por el comisionado Erie Reyes, el experimentado GM Reynaldo Vera y el árbitro internacional Fausto Osorio.

Destacaron, además, la juventud que primó en el torneo clasificatorio en el cual, por ejemplo, Roberto García, bisoño capitalino de apenas 16 años de edad y quien no posee aún ningún título reconocido, se batió de igual a igual con los Grandes Maestros y otros ajedrecistas de mayor rango hasta sumar cinco puntos de nueve posibles.

Estos factores, en su conjunto, constituyen una evidencia de la fortaleza que tiene actualmente y tendrá en el futuro el ajedrez en la Isla, que ya cuenta con 21 Grandes Maestros y tiene perspectivas de elevar esa cifra en un corto plazo.

Alexander Guerrero: excelente bateador y…

(Publicado en CubaSi, Tiempo21 y ACN, enero 2011)

Muchos dicen que los numeritos que recogen la actuación de los peloteros son fríos, y no dejan de tener razón, pues no pueden evidenciar los matices que caracterizan a cada jugador como son la inteligencia, explosividad o correcta ubicación en el terreno para su desempeño a la defensa.       
  
Pero lo cierto es que constituyen la única medida objetiva que tenemos a mano a la hora de comparar las actuaciones de determinados hombres en sus respectivas posiciones. 
  
En las sempiternas e interminables discusiones entre aficionados y especialistas en torno a quién debe y quién no integrar los equipos Cuba, quizás no haya existido en los últimos tiempos figura más controvertida que el torpedero Alexander Guerrero Pérez, del equipo de Las Tunas.
  
Sus defensores, por cierto son muchos y de todas partes del país, argumentan con razón que es indiscutiblemente el paracortos más bateador de la pelota cubana, lo cual ha demostrado con creces en las tres últimas Series al disparar 19 jonrones (récord para un torpedero) en los campeonatos números 48 y 49, y ya acumular 14 en el actual, que  no ha llegado a su primera mitad.
  
Por su parte, quienes censuran a Guerrero, argumentan que no es buen fildeador, precisamente ubicado en la posición clave para la defensa en el conjunto beisbolero.
  
Sin embargo, los susodichos numeritos, que parece no son analizados con asiduidad y profundidad por algunos aficionados y hasta entendidos, desmienten esa apreciación, la cual parece ser hecha  a simple vista y algo superficial.
  
Es innegable que Alexander no ha sobresalido por ser fildeador estelar como Eduardo Paret o Germán Mesa, pero lo cierto es que tiene mejores resultados defensivos en relación con la mayoría de quienes han discutido con él la inclusión en los últimos equipos nacionales.

Sin mencionar la ofensiva, en la cual Guerrero es muy superior a sus fraternos competidores, entre los torpederos que han sido preseleccionados en las últimas campañas para ganar el puesto en el "Cuba", solo el eficiente e incuestionable Yorbis Borroto lo supera en el average defensivo de por vida.

Borroto, en nueve Series incluyendo lo transcurrido de la actual, posee formidable promedio (973), con solo 94 errores en tres mil 445 lances, mientras que el joven torpedero tunero, con siete campañas, registra average defensivo de 968, con 58 pifias en mil 805 lances.
  
Sin embargo, Luis Miguel Nava –quien tiene el mérito innegable de haber jugado ya 15 campañas-, presenta average de solo 965, con 167 marfiladas en cuatro mil 705 fildeos.   
  
Las estadísticas, en este caso, son tan elocuentes que con el permiso del colega Taladrid, me apropio de su frase y dejo a los lectores para que “saquen sus propias conclusiones”.